te acordas cuando me mataste en enero?
porque yo si.
yo si me acuerdo de esa vez
en enero
cuando me mataste
y me sonreiste luego.
te acordas cuando me mataste en junio?
todos los dias me acuerdo de esa muerte.
un tanto mas fria,
usabamos camperas,
abrigos de lana
medias largas.
yo si me acuerdo.
yo si me acuerdo.
te acordas de aquella vez en septiembre?
tambien me mataste
y todavia no habia empezado la primavera
y no pude verla
no
y no pude sonreirle
no,
porque vos habias tirado mi amor por la ventana
y los arboles
y los pajaros
y la luz se burlaba
de mi muerte.

sonreíste luego
y te quedaste conmigo
pero yo ya estaba muerta
porque vos me habias matado.
en verano
en otoño
en invierno
en primavera
te encargaste
de matarme
en las cuatro estaciones,
y yo me levante
y yo te acaricie el rostro
y te agradeci
la espada
clavada
en la espalda
porque me ayudo
a desconfiar
y a morirme
de miedo.

- no estoy hablando de nadie, dije
cuando me preguntó
de quien hablaba
cuando hablaba,
y se quedo callado
y me dió la espalda
y la muerte nos pasó por detras
como un gato negro
que no queriamos ver.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

las acciones hacen trazos que se convierten en deshechos guardados en una bolsa bien cerrada que no tiramos porque nadie se hace cargo de venir a buscar.
El olor rancio que despide, se pegotea en la plataforma que te lleva. y no se detiene.
la fuerza que corrompe la vida es una ilusion, pero con mas justificaciones que las que da el bienestar.
algo que no controlo se apodera de mi, es algo desconocido, el origen del miedo. la muerte que sin pedirme permiso, me obliga a renacer.
y con ella la piedad que bulle de injusticia y muestra rostros que clasificamos por apariencia.
la virtud no existe, la reflexion es la del dolor

yo, y mi otro yo

Anónimo dijo...

es muy hermoso, eso que escribiste. tan hermoso que me revuelve el estomago

cel. dijo...

cruel belleza.
precioso