BIG SUR (fragmento)


Cuando a la tarde voy al mar tomo aire de repente con una profunda respiración de yoga para llenarme los pulmones con el aire saludable del mar pero por alguna razón no obtengo sino una sobredosis de yodo, o de maldad. Tal vez hayan sido las cuevas marinas, tal vez las colonias de algas, o alguna otra cosa, el corazón me late fuerte, bruscamente. Pensando en cambio que voy a absorber las vibraciones del lugar, estoy aquí casi extinguiéndome aunque no se trata de un desmayo extático al estilo de San Francisco, sino que me cae encima bajo la forma terrible de una eterna condición de humanidad malsana en mí. En mí y en todo el mundo. Me sentí completamente despojado de esos modestos mecanismos protectores que son los pensamientos generales acerca de la vida o las meditaciones bajo los árboles y lo “esencial” y toda esa mierda, y de todos los otros mecanismos patéticos como preparar la cena o decir “que haré después? Cortar leña?” me vi como un condenado, sentí lastima. La evidencia atroz de que he estado engañándome a mi mismo toda la vida al pensar que era necesario hacer siempre otra cosa para que el espectáculo continuara y ahora no soy más que un payaso harto y enfermo, igual que todos los demás. Todo todo eso, deplorable y patético como es, ni siquiera anima ninguna clase de sentido común que atine a consolar al alma en esta condición horrible y siniestra (de fatal desánimo), me quedo entonces sentado en la arena después de haberme casi desvanecido y miro fijamente las olas que de pronto dejan de ser olas, entonces me pregunto cuál habrá sido la expresión mas melosa, humillada y torturada que Dios, si Él existe, vio en su carrera cinematográfica.
Todos mis trucos habían sido revelados, y la evidencia de su revelación revelaba una profusa charlatanería y simulación. El mar parece gritarme OBEDECE A TUS DESEOS NO TE QUEDES AQUÍ PERDIENDO EL TIEMPO. Después de todo, el mar es como Dios. Dios no nos pide que nos desanimemos y suframos y nos sentemos frente al mar a la noche tarde cuando hace mucho frió para transcribir sonidos inútiles, al contrario, nos dio la herramienta de la confianza para guiarnos a través de la corrompida vida mortal hacia el Paraíso, por lo menos eso espero. Pero algunos miserables como yo no terminamos de entenderlo, y al descubrirlo nos sentimos sorprendidos. Ah, la vida es una puerta, una senda, un camino al Paraíso, por que no vivir para gozar de la diversión y la alegría y el amor o alguna mujer junto al fuego del hogar, por qué no obedecer al deseo y REIR…pero me escapé de la costa y nunca regrese sin esa certeza: que el mar no quiere que yo este allí, que me comporté como un idiota sentándome en primera fila, el mar tiene su momento de olas, y el hombre el suyo de fuego en el hogar.

1 comentario:

Facundo dijo...

Me gusto mucho el primer párrafo porque sentí esa extraña (nueva en mí) forma de arte que se genera al ver una foto y leer esas cosas maravillosas que le vienen en forma de estruendoso aditamiento. Vos y Juanma son mis únicos referentes en este género que no creo poder afrontar estando tan anclado en el devenir de las palabras (¿y porqué pensar en hacerlo si ya lo hago al leerlos? Eso que llaman Dios nos ha dado el poder de hacerlo, el hombre me dió un yogur con zucaritas y leña para quemar) Un abrazo