A veces creo que Dios quiere compensar
todo el dolor
que alguna vez sentí
tocandome el hombro,
para que, además de mirar hacia adelante,
mire hacia atrás
y hacia mis costados.
A veces creo que el horror
fue una bendición
y que sin él
la vida
hubiese sido
larga
y aburrida.
Hoy la vida
me es corta,
y lo lamento
por aquellos
que creen
que se las saben todas.

Estoy tan emocionada
que ni se nota.

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