Los niños
los perros
y los gatos
me miran
con esa indiferencia
que no encuentro
en las personas.
Se acercan a mí,
quizás en busca de comida
en el caso de los perros
en el caso de los gatos,
pero los niños
son amables
conmigo.

No recuerdo
un miedo
tan grande
como el que tengo ahora.

Cuando era niña
le temía a la oscuridad,
a la ausencia de la luz.
Hoy le tengo miedo
a las mismas cosas
pero se han vuelto
símbolos
se han vuelto
hacia mi
como algo
que existe
y no
como el cuento
del pulpo negro
que me contaba mi padre
antes de dormir.

No hay comentarios: